Imagen de portada de la entrada sobre la tecnología 5G

5G, el futuro de las telecomunicaciones

Seguro que has escuchado hablar o has leído del 5G. Puede que lo hayas hecho asociado a los términos vehículo autónomo, Huawei, milisegundos o incluso Trump. En este artículo intentaré hacer un pequeño repaso de todo lo que es y lo que supone el 5G a nuestra sociedad. Probaré a hacerlo desde todos los diferentes prismas en los que creo que es importante: económico, social, tecnológico y, por qué no, sanitario. Empezamos este artículo, con lo primero de todo: tecnología.

¿Qué es el 5G?

Pues seguro que incluso mi padre (sin ningún estudio en telecomunicaciones) podría aventurarse a describirlo como: la evolución del 4G. Y lo más gracioso es que acertaría. Así es, el 5G es un protocolo estándar de comunicaciones establecido por el mismo órgano regulatorio que define el 4G (La Comisión Europea en nuestro caso). Y ¿Qué supone esto en términos comprensibles para el usuario? Pues estamos hablando de la posibilidad de tener una interacción de conexión prácticamente en tiempo real, asumiendo que el milisegundo es el máximo de respuesta de la red y que la disponibilidad de la red es de un 99.9999%.

En palabras que todo el mundo pueda entender: la conexión solo fallaría 1 vez cada 100.000 intentos y en un segundo podríamos realizar 1000 llamadas diferentes a la red. Por dejarlo clarito: podrías hacer mil consultas en un segundo y de las siguientes 100.000 veces que intentaras conectarte solo fallaría una vez.

¿Qué nos permite el 5G?

Claro que tú que estás leyendo esto estarás diciendo: «Joder Julián, a mí, que en vez de 5 de cada 10.000 veces, me falle 1 de cada 100.000 la conexión, pues tampoco me va a cambiar la vida…». Y ahí llevas toda la razón. Pero, ¿y si te dijera que las descargas pudieran ser de 20Gb/s?, ¿Que puedes descargar una película en 0.8 segundos? o ¿Que nunca más tendrías el problema de conexión en puntos ciegos en ninguna parte? Ahora ya la cosa va molando más, ¿verdad?

Y aún mejor, la tecnología 5G nos permitiría poder conectarnos con cualquier dispositivo a distancia sin prácticamente ningún error. Esto nos llevaría a una red conectada de IoT tanto en el entorno personal como profesional. La interacción con tu Google Home o con un vehículo autónomo sería tan rápida que prácticamente sería como comunicarse con un ser humano. Todo la latencia que tiene hoy el sistema desaparecería. Tendríamos un mundo interconectado totalmente en tiempo real.

Además de todo esto, en algunos campos como el de la medicina o la fabricación de dispositivos inteligentes podríamos conseguir avances hasta ahora utópicos. Algunos ejemplos podrían ser la conexión en tiempo real a un quirófano para operar de forma telemática o la interacción entre dispositivos separados por miles de kilómetros como si formasen parte de la misma estructura de computación.

Costes de esta tecnología

Ahora llegamos a los contras. Si todo fuesen pros, esta tecnología ya llevaría desplegada desde su incursión en el mercado (2018) de forma global. Pues bien, el caso es que para que el estándar se cumpla (poder tener conectados 1 millón de dispositivos en 1 km cuadrado con las características antes mencionadas) hacen falta muchas muchas antenas. ¿Y cuánto valen más o menos cada una de esas antenas? Pues entre 80.000€ y 130.000€. He aquí la cuestión, ¿vale la pensa invertir miles de millones de euros para hacer posible conexiones para las que no tenemos un uso cotidiano?

A ver, seamos sinceros, mola muchísimo tener una conexión en tiempo real con un quirófano, poder manejar mi vehículo autónomo en milisegundos y sin fallos o descargarme una peli en 0.8 segundos. Pero, ¿merece la pena invertir tanto dinero en cosas superfluas y conectividad de objetos que aún están en fase embrionaria de desarrollo? Pues la mayoría de gobiernos piensan que no. Tanto es así, que la única empresa y país que han decidido apostar de una forma total por esta tecnología ha sido China con su buque insignia de la tecnología: Huawei. Y aquí entramos en otro tema interesante.

Seguridad y 5G – Intereses y miedo.

Bien es sabido que un aleteo de una mariposa en China llega a EEUU como huracán. Más aún si nos referimos a ataques económicos y objetivos de cuota de mercado. Como os decía anteriormente, el único país que ha apostado cantidades ingentes de dinero por esta tecnología ha sido China con su estandarte de las telecomunicaciones: Huawei. Tanto es así, que la empresa nipona se queda con la fabricación de casi el 50% de las antenas para este fin en el mundo. Sus homónimas y competidoras europeas como Ericsson, Intel, Nokia o las americanas Cisco y Qualcomm ahora mismo ni siquiera han empezado a repartirse el resto del pastel.

Ahora bien, esto tampoco debería ser un gran problema. China ya está ganando la partida en muchos campos de la investigación tecnológica y se ha mantenido una calma-tensa estable en el mercado por parte de todos los agentes mundiales del sector. Entonces, ¿Qué pasa con el 5G para que ponga tan nerviosos a los chicos y chicas del Pentágono? Pues no es otra cosa que la ciberseguridad. El gobienro Trupm no se fia un pelo de que las antenas de Huawei estén al servicio del gobierno chino y sirvan de espionaje político y bélico a este. Pero, ¿por qué piensan semejante cosa hollywoodiense en USA? Encontramos la respuesta en el ya famoso artículo 7.

«Cualquier entidad o ciudadano debe apoyar, asistir y cooperar con la inteligencia del estado de acuerdo a la ley y mantener los secretos de la inteligencia nacional fuera del alcance público»

Esto hace suponer a los estandartes de la casa blanca que el gobierno chino utiliza Huawei y su tejido de antenas para espiar al resto de ciudadanos del mundo con beneficios económicos, políticos e incluso bélicos. Tanto es así, que en su alianza llamada Five Eyes (más info aquí)  intentó vetar la inclusión de Huawei en toda Europa y EEUU. Acción que, por otra parte, con el estudio realizado por Reino Unido y su Consejo de Seguridad Nacional (CSN), quedó desacredita. De hecho, el gobierno de Reino Unido ya ha comenzado a instalar 5G en sus fronteras con Huawei con tan solo algunas restricciones de seguridad de estado.

Como podéis ver, el tema no es solo tecnológico, el factor económico-legal puede ser incluso más clave que la innovación tecnológica.

¿Es seguro en términos sanitarios?

El último de los factores que me gustaría tratar es el ámbito de la salud. ¿Es el 5G más peligroso o nocivo que cualquier sistema de comunicaciones inalámbricas? Aquí tenemos dos visiones.

  • En palabras de la OMS el 5G tiene el mismo peligro que cualquier otra conexión inalámbrica. Así, la OMS calificó la tecnología inalámbrica como cancerígeno del nivel 2B afirmando lo siguiente; «Los estudios realizados hasta la fecha no indican que la exposición ambiental a los campos de RF (radiofrecuencia) aumente el riesgo de cáncer o de cualquier otra enfermedad».
  • Por otra parte la ONG Ecologistas en Acción emitió un comunidado en el que reflejaba la siguiente afirmación sobre la implantación del 5G; «se ha realizado sin evaluar sus posibles efectos sanitarios y ambientales, a pesar de los contundentes y numerosos llamamientos científicos a aplicar el principio de precaución».

Sin más y con todo lo comentado, solo os quería dejar un vídeo genial de VisualPolitik que resume todo de una forma gráfica genial.

Espero que os haya resultado interesante y os haya gustado esta entrada. Espero vuestros comentarios aquí abajo. ¡Ah, y recordad! Sed felices 😉


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Webgrafía: National Geographic, BBC, ElPaís, VisualPolitik.

1 comentario en “5G, el futuro de las telecomunicaciones”

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