Imagen destacada de la entrevista realizada a Beñat Urrutikoetxea. En ella se ve una foto del protagonista y el título de la entrada.

Beñat Urrutikoetxea: «Yo estoy muy orgulloso de cómo mi grupo está afrontando esta situación»

Hoy he querido entrevistar a un enorme profesional de la educación, además de gran amigo: Beñat Urrutikoetxea Arrieta. Además de ser emprendedor por naturaleza, lleva unos años dedicado al noble arte de la enseñanza. Doctorado por la Universidad de Granada, donde también mostró sus dotes de profesor, ahora mismo imparte docencia en la Universidad del País Vasco en Bilbao (su ciudad natal). Aunque actualmente está confinado en Belategi, un barrio de Galdakao alejado del centro del pueblo. En esta fructuosa entrevista he intentado informar de la situación de la educación a nivel universitario y dar la visión de uno de sus docentes.

Como profesor de la UPV/EHU la primera pregunta es obligada: ¿Cómo ha afrontado la Universidad el confinamiento y qué decisiones se han tomado?

Antes de nada empezar con un tema que creo que es determinante. La UPV/EHU (y cualquier otra universidad) la conformamos un gran número de personas (estudiantes, profesorado, personal de administración y servicios,…). Partiendo de que la Universidad somos todos, esta situación no está siendo fácil para nadie. Desde el primer día desde la Universidad nos propusieron cursos de formación para docentes orientados a la docencia y evaluación online. Luego todo el material nos lo dejan y así poder consultarlo en cualquier momento. Creo que por ahora llevo 4/5 cursos sobre este tema. El programa se llama EHU edonondik, digamos la Universidad desde cualquier lugar.

Por otro lado, si empezamos a individualizar un poco más, quienes me rodean estamos afrontando esta situación intentando dar lo mejor de nosotros mismos tanto docentes como estudiantes (son las funciones más cercanas a mí). Por lo pronto yo estoy muy orgulloso de cómo mi grupo está afrontando esta situación. Estoy seguro que no todo el mundo estará contento con mi respuesta particular, lo entiendo (siempre lo diré: las quejas son buenas, pero las propuestas todavía mejor). Y más en esta época de incertidumbre donde las decisiones al tener que tomarlas con mucha precaución y coordinación, a veces tardan en llegar. Me consta que los estudiantes están trabajando mucho y su esfuerzo creo que hay que valorarlo y aplaudirlo. Y también os aseguro que hay muchos profesores con mucha carga de trabajo dando el 200% de ellos mismos.

Por ejemplo, en nuestro departamento la directora y la secretaria están haciendo un esfuerzo titánico entre reuniones y clases. En mi caso vivo con 2 docentes más, en este caso imparten clases en la ESO y Bachillerato y también les veo a tope para afrontar esta situación mejor que lo mejor posible. Hablo de los casos más cercanos porque son los que conozco. La variedad es increíble, ya que no todos vivimos en la misma situación personal. Y obviamente, hay mucha variedad de recursos entre personas, lo que dificulta que todos puedan seguir con el aprendizaje. Adaptación, reflexión, empatía, ayuda, colaboración, coordinación,…Eso es lo que necesitamos ahora mismo.

¿Sigues el mismo ritmo de clases con tus alumnos? ¿Qué has cambiado de tu metodología docente para poder adaptarte a estos tiempos?

En mi caso desde el día que nos dijeron que había que quedarse en casa decidí que empezarían las clases online en nuestra asignatura. Doy las sesiones en el horario de las clases presenciales intentando que sean algo más cortas. Siempre respetando el horario para no solapar otras asignaturas.

La primera semana fue horrible porque vivo en un lugar con muy mala conexión (cuando alguien venga de visita, lo entenderá). Me generaba mucho estrés y malestar pensar que la conexión se iba y que los estudiantes no podían seguir con la clase. Entonces, decidí que el día antes de cada clase iba a grabar un vídeo “sin público” y lo dejo en la plataforma que utilizamos por sea caso. En horario oficial doy la clase y si veo que hay muchos problemas de audio, les digo directamente: “mira, lo siento, podéis ver el vídeo en la plataforma, no os quiero molestar con mis problemas de conexión”.

Hay personas que me han dicho que lo mejor sería dejar los vídeos y ya. Personalmente me gusta estar en clase porque interactúo y creo que les ayuda (a mí también, ahí es donde más aprendo). Mi manera de dar clase se basa en la interacción y la verdad que echo mucho de menos las aulas. Pero bueno, adaptándome, como siempre. Hemos tenido visitas a la asignatura en formato videollamada y eso por ejemplo parece que ha funcionado. Tengo que pensar en aportar valor como docente y como persona en este momento tan complicado.

¿Tienes pensado un sistema de evaluación para no dar por perdido este trimestre, y por tanto, este curso?

Antes de nada, estoy más que seguro que este trimestre no se perderá. Al fin y al cabo creo que la evaluación tiene que ser acorde a lo aprendido durante la asignatura siempre teniendo en cuenta la situación actual. Una asignatura presencial evaluarla online ya es un limitante, así que hay que reformular eso. En nuestro caso todavía no está al 100% si será online o no.

También he de decir que por lo menos hemos tenido “tiempo” para dar docencia online y por lo menos aprender a ver cómo funcionamos como grupo en este entorno. Estamos en conversaciones para la adaptación de la evaluación. Creo que dependerá del tipo de asignatura. En mi caso, aunque haya un examen siempre les intento transmitir que para mí lo importante es el aprendizaje que se da en el aula entre todos. Está muy bien aprobar una asignatura pero me gusta que ocurra algo más durante y después de la asignatura. Lucho por un aprendizaje basado en la experiencia y en un aprendizaje que perdure en un tiempo. ¿Cómo se evalúa eso? Ahí está la cuestión.

¿Cuáles son los canales que utilizas para comunicarte con el alumnado y con el resto de tus compañeros? ¿Son los mismos?

Creo que no he cambiado mucho en cuanto a canales. Igual sí soy más pesado y a veces dudo en escribir al grupo o no por el malestar o el estrés que puede producir mi mensaje. Siempre lo hago con ánimo de mostrar predisposición por ayudar, pero sé que no siempre consigo el objetivo. Es verdad que tengo más contacto con las dos delegadas de clase que hacen una labor más que imprescindible. Sigo utilizando un hashtag de Twitter, les escribo correos los días de clase y al final y al inicio de la semana para hablar de lo que hemos hecho y lo que haremos en las próximas clases. Las dudas se plantean por correo y si vemos que son difíciles de resolver por esta vía, nos conectamos a la plataforma de clases y hacemos una videollamada. Al fin y al cabo, interacción ya sea online y/o presencial.

A nivel perso-profesional, ¿Cómo te ha afectado como profesional de la educación las medidas y la situación?

Pues sinceramente, me sentí triste cuando me dijeron que ya no volveríamos a las aulas este curso. Al principio me lo tomé como un reto pero al ver que definitivamente no volvíamos, me afectó. Me apasiona aprender con mis estudiantes en clase. Y eso, lo echo de menos. Disfruté como un enano en la UGR. Y en la UPV/EHU, lo estaba empezando a conseguir. Cuando volví, en la Facultad de Sarriko di mi primera clase en la misma aula donde recibí mi primera clase hace 12 año, estaba y está siendo entre un sueño y una gran responsabilidad.

Por otro lado, estoy acostumbrado a trabajar en cualquier parte con un horario adaptado a cada situación, eso me ha ayudado. También fui docente en la UNIR dando clases online a personas de casi todas las partes de Latinoamérica. Esa experiencia ha sido vital. Y además de docente, también he sido estudiante de un máster online, lo que me hace aprender de la otra parte (para mí solamente hay una parte, el aprendizaje) de la moneda.

Podría decir que profesionalmente no ha cambiado mucho pero personalmente sí. Mis debilidades se han acentuado y me doy cuenta mucho más de los errores que cometo como docente. Además, me despierto un poco más tarde de lo habitual lo que ha hecho que mi descanso haya mejorado. Finalmente, al vivir en un entorno rural rodeado de naturaleza, esta situación me da la posibilidad de “salir” más de mi despacho y que los descansos sean más significativos.

Resumiendo, creo que soy un privilegiado por muchos motivos pero especialmente por vivir en el entorno en el que vivo. Sé que hay muchas personas que están sufriendo por su salud, y no hablo tan solo de la salud física sino también por su salud mental, ahí es donde debemos hacer un mayor esfuerzo. No me puedo quejar y siempre intento aportar lo que pueda como docente y como persona en estos días tan extraños.

Por último, ¿Crees que será un año perdido para los alumnos de tu Universidad, o crees que puede ser una oportunidad para aprovechar aún más los canales digitales ubicuos que tenemos a continuación?

Por mi parte estoy haciendo y haré lo posible para que no sea un año perdido. Y de otras cosas no estoy seguro, pero este reto estoy seguro que lo conseguiré. Siempre intento que el aprendizaje sea algo más de lo que pasa entre las 4 paredes de clase (ahora en una pantalla). Y aunque me encantaría ir al aula y proponerles algunas actividades que tenía en mente, sigo intentando pensar en el aprendizaje más allá de lo que marca la materia de la asignatura. Sé perfectamente en qué les puedo ayudar. Puedes no ser experto en algunos temas pero en mi caso siempre les muestro mi predisposición a ayudar en: emprendimiento, creatividad, orientación laboral,…Ahí es donde intento aportar como Beñat, más que como profesor de la asignatura de Financiación.

Los canales para mí son herramientas pero lo importante es saber para qué los quieres utilizar. ¿Qué diferencia hay entre un examen y un examen online? Poco cambio la verdad. La tecnología es una mera herramienta, hay que saber cómo utilizarla para llegar al objetivo que persigues como docente.

Y como casi siempre en mis entrevistas, ¿Qué te hubieras preguntado tú que yo no he hecho?

Ponte en las siguientes situaciones: ¿Cómo habrías afrontado esta situación en tu etapa de estudiante universitario? Y ¿en tu etapa de secundaria?

Por un lado, mi etapa como estudiante de la ESO y Bachillerato la recuerdo con una sonrisa. Una sonrisa porque fueron años llenos de experiencias. Y sí, también una etapa dura porque empiezas a individualizarte y pueden empezar los problemas de autoestima por ejemplo. Recuerdo sobre todo mucha conexión entre las personas de clase tanto dentro como fuera del aula (sobre todo, fuera sí…). Me hubiera afectado bastante emocionalmente, eso seguro.

Por otro lado, en mi etapa universitaria fui bastante cumplidor. Esa es la palabra. No fueron años muy complicados para mí, nunca me ha costado estudiar e iba sacando las asignaturas trabajando muchísimo pero tampoco con gran dificultad. Al llegar al último año me pregunté: ¿Por qué no me lo he tomado como un reto más que como un proceso lineal donde he ido aprobando una asignatura sí y otra también? (hace poco me apunté a un máster y en modo reto aprendí muchísimo más). Decidí hacer mucha vida fuera de la universidad así que en este periodo me habría afectado menos. Habría cumplido con lo establecido, cumplir, ese sería el verbo con el que me enfrentaría a esta situación si estuviera en la universidad.

En ambos casos intentaría adoptar una perspectiva colaborativa tanto con mis compañeros como con los docentes, eso tampoco hubiera cambiado mucho la verdad.

En primer lugar, muchísimas gracias a Beñat por su tiempo y su disposición a colaborar siempre. Y a todos vosotras, espero que os haya gustado la entrevista y os haya resultado interesante. Sin más, un abrazo y ¡sed felices! 😉


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