Foto de portada del artículo: "Blue Velvet El precio a pagar por nuestro Lumberton". En ella se ve el logo del cartel oficial de la película acompañado del título.

Blue Velvet: El precio a pagar por nuestro Lumberton

Los primeros dos minutos de este film (Blue Velvet) son, posiblemente, de las mayores muestras de genialidad que se han proyectado en el cine. “Cielo azul, la cámara baja y vemos una valla blanca con unas rosas rojas, a continuación, un bombero nos saluda subido a su camión. Los niños cruzan un paso de peatones de manera ordenada, respetando las normas. Casa con jardín y valla blanca (El Sueño Americano), el marido, regando las plantas. La mujer, en el salón con un té viendo un Thriller en la TV. El hombre sigue regando, intenta tirar de la manguera, pero se ha hecho un nudo con una rama, de repente, se lleva la mano al cuello y cae al suelo. Se ha quedado con la manguera a la altura de la cintura, parece un pene y un perro está bebiendo de ella (Depravación). El plano cambia y se acerca lentamente al césped, poco a poco, nos introducimos en el subsuelo donde podemos ver a incontables insectos repugnantes, Welcome to Lumberton”

En esta secuencia, nos presenta el pueblo donde transcurre toda la cinta. En apariencia, es bastante tranquilo, donde la gente te saluda al pasar y hay tartas de manzana en las ventanas para que se enfríen, pero, debajo de todo eso hay suciedad, delincuencia y sobretodo, perversión.  El mundo que nos presenta Lynch, no es muy diferente al nuestro. De hecho, hasta los protagonistas representan gran parte de la sociedad, Jeffrey y Sandy, son dos jóvenes inocentes e ingenuos que no tienen conciencia de ese mundo “subterráneo” con el cual conviven.

En nuestra “superficie” no nos falta nada; supermercados llenos, gran variedad de ropa, cualquier producto a nuestro alcance. Todo esto, sumado a la inmediatez que exigimos. Al ser como nuestros dos protagonistas, ignoramos esa “realidad subterránea” donde se sustenta nuestra burbuja.

Pero, ¿Qué realidad oculta lo sustenta? 

Si queremos nuestros supermercados llenos de frutas y hortalizas, da igual si son de temporada y a un buen precio, es a costa de inmigrantes viviendo en la absoluta miseria. En condiciones peores que un campo de refugiados, trabajando en nuestros cultivos por un sueldo de esclavo y condiciones extremas.

Si queremos nuestro armario lleno de ropa de diferentes estilos y a un precio asequible, tendremos que asumir que la fabricación se hace en países tercermundistas donde, de nuevo, las condiciones y sueldo son precarios. Donde hay niños que tienen que trabajar y no tienen derecho a una infancia.

Si queremos tener un plato de carne, todos los días, en la mesa, tenemos que afrontar que el sector ganadero es la agricultura más perjudicial para el mantenimiento de nuestro planeta, afecta a la emisión de gases de efecto invernadero (9% del CO2 procedente de actividades humanas y 65% del Óxido Nitroso, mucho más perjudicial). Usa el 30% por ciento de superficie de la Tierra y consume el 8% del agua que consume el hombre.

Si queremos la inmediatez, tendremos que afrontar las condiciones de los operarios de almacén y repartidores, misma fórmula, sueldos precarios y pobres condiciones. O los riders, durante varias semanas, los únicos que han estado expuesto en las calles para que tengamos nuestro sushi, sin salir de casa, por un sueldo base de 1,25€ por envío.

La mayoría de nosotros, conocemos esta realidad y aun así, no queremos verla. Tenemos la suerte de permitirnos ser unos hipócritas (Yo, el primero, que estoy escribiendo esto). Hay una cosa que tenemos que tener clara, cuando alguien gana un privilegio, otro pierde un derecho.

Al igual que un director de cine elige como componer el plano de una escena, nosotros podemos elegir si queremos ver nuestra valla blanca con unas flores preciosas o abrir el foco y ver nuestros “insectos”.

En resumen, que veáis Blue Velvet.


Opinión escrita por Borja Garcia De la Varga (@borjachu11)
Ver Blue Velvet: Filmin
Condiciones de Inmigrantes en España: lamarea
Realidad de la Industria Textil: Público
Impacto de la industria cárnica: animanaturalis
Condiciones operarios almacen: ElConfidencial
Riders de Glovo: LaVanguardia

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