Kaixo Granada

Miguel Ríos, según este artículo hace varios años dijo lo siguiente: «Es una ciudad absolutamente cosmopolita, a pesar de los granadinos». Cuando yo llegué a la ciudad esta frase se había transformado y me decían: “Granada es una ciudad preciosa…a pesar de los granainos”.

He detectado dos errores en esta última frase.

La primera es que en vez de poner “a pesar de”, deberíamos sustituirlo por “y además hay”.

Lo segundo, que en Granada hay de todo además de granainos: jienenses, almerienses, malagueñas, bastetanas, peruanos, mexicanos, húngaras, alhameños, motrileños, sevillanas, franceses, castellanomanchegos, gaditanos, salmantinos, guadijeños, alpujarreños, logroñeses, tarifeños, cirucos,…y hasta vascos.

Esto enriquece la ciudad y toda esta diversidad ha hecho que me haya sentido no como en casa, sino que en casa. Cuando llegué nunca pensé que me quedaría el tiempo que me he quedado. Y si me lo hubieran dicho en aquel entonces, seguramente me lo habrá creído.

Un cafelillo por el centro y si encarta unas tapillas por la Tuttoria/Cerditos/Ávila. Una Bocanah, chuminah, folletah y patochah tras otra. Copón, qué fácil es ponerse tieso en Graná. Y sí, además he estado bastante tieso estos años. “Venecapacá maehtro” me dicen y yo les digo: “Compae qué fatigah, yo no soy maestro ni soy ná”. «Que sí, apollardao, que no te dé lache, eres muy apañao Beñat» me suelen decir. Aunque también hay gente que dice que soy un poco suavón. Suavón no sé, pero flojo sé que no, vaya pechá de trabajar. También es común escuchar: «Cuchi, qué barba más boniquilla tienes». Y yo os diría que “Foh, copón, os quiero una mititilla (o mejor dicho maite zaiztuztet una mihilla)”.

Esto (¡¡NO!!) es una carta de despedida. Y no, no quiero ninguna despedida triste. ¿Sabéis por qué? Porque eso significaría que me he ido y en realidad, no me iré nunca. Volveré al igual que volvía a casa, siempre que pueda.

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