Foto de portada del microrelato "Mañana en Aluche". En ella se ve una fila frente a una furgoneta de reparto de comida pública.

Microrelato – Mañanas en Aluche

Primeros rayos de luz y ahí estás con tu mochila y tu bolsa. Miras a un lado y a otro y solo sabes sentirte mal. No sabes por qué. Nunca lo vas a saber. La verdad es que habías olvidado que era el primer día de educación física de tu hijo. ¿Sabrá hacer el pino este año por fin? Seguro que estará nervioso. Pobrecito. Bueno, seguro que eso le hará más fuerte.

Otro paso más. Ya solo te quedan 22.

Después vas a tener que coger el metro y te da bastante miedo. Tampoco sabes por qué. Es más, no sabes si te da más miedo o vergüenza. Ocho paradas. 17 minutos. 5 noticias completas. 1 podcast de cocina. Mierda. Se te han olvidados los malditos auriculares.

Ya solo quedan 18 delante.

¿Llegará por fin el día 10 o habrá que esperar otro mes? Ya he perdido la esperanza hasta de ser cortés. Vaya jilguero más bonito que se ha posado en la baranda. Ojalá yo tuviera alas. Ojalá pudiera volar tan lejos que no recordase ni de dónde era. Si fuese una cigüeña, me lo llevaría en una sábana blanca a otro mundo. A uno que llamasen segundo o tercero, pero en el que pudiera ser feliz.

Vaya, ¡Ya estás en el Top10! Solo quedan 6.

El tío que pasa con el maletín te parece un cretino. Su destino parece reírse de tu desgracia. Broma rancia de la realidad que te devuelve tu bondad. Ha sacado su iPhone para mirar la hora. Hasta tú piensas que estás loca por creer que se pavonea. Coge su cartera y baja las escaleras. ¿¡Va en metro!? ¿De veras?

Delante de ti solo queda una señora.

Sale el tipo del banco de alimentos. El de la barba. El simpático. El que parece un Santa Claus de película. Solo hay comida para una persona más y sois cinco. La señora te cede el menú a ti porque eres la única con hijos. Lloras. Ella también. El resto ya se había ido y empieza a llover cuando el tipo del maletín vuelve a subir la escalinata.

Venía a por comida, pero ya no queda. Le das tu menú y él se va a otra entrevista de trabajo que sabe que no servirá para nada.
Menos mal que a Mateo le ha salido el pino genial esta vez. Estará muy contento de ir a comer a casa de los abuelos para celebrarlo. Otra vez.


Microrelato escrito por Julián Fernández Ortiz (@jotadoce_)

1 comentario en “Microrelato – Mañanas en Aluche”

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