Microrrelato – Mi ventana

Ventana -foto de portada-Y ojalá no tenga que verta nunca, y «Dios» quiera que no tenga que hablarte siempre. Es tonto escribir y aún mas leer, sobre todo si estás escuchando. Empiezo esa carta de la mejor forma que sé, sin sentido. Empezando por decir nada para acabar sintiendo todo. Estoy mirando la ventana y no hay nada al otro lado del cristal. No se si es de noche o que ya ha llegado el final. Me acerco a abrirla y veo mi reflejo, el mismo que sin mí solo dejo. Empuño, giro y me detengo. Pienso que para qué lo miro y ya lo tengo.

Bajo las escaleras apresurado, como si al final estuviera mi regalo. No acierto a coger las llaves, aún no he abierto y ya lo sabes. Gruñido de una puerta que da la esperanza pero que deberá buscar mi semblanza. Ahora estoy fuera. Y sí, es noche. No hay nadie, solo veo coches sin viaje. Voy hasta el final de la calle como si buscara algo pero sin saber que encontrar. Llego a las esquina, me salgo de la carretera y pasa sin mirar. Creo que me mira de soslayo, pero yo callo hendido de ira.

Silencio. Solo se escuchan las ondas de la única farola de la ciudad. O al menos eso me parece mí. La oscuridad me abraza con su túnica mientras se queda sola. Deshago mis pasos ahora mucho más despacio. El tiempo es relativo y mucho más el espacio que tú dejaste. Esquivo el momento de mi desastre. Justo antes de entrar vuelvo a mirar atrás. Loco o cuerdo, veo el mismo lugar. Lo que antes fueron segundos ahora son horas. Escalón a escalón, sin demora, hacen que pierda la razón. Me tiro en el sofá y miro la misma ventana. Sin faltar a la verdad, sigo viendo lo mismo, nada.


Microrelato escrito por Julián Fernández Ortiz (@jotadoce_)
Imagen obtenida de Pinterest.

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