¿Miedo al error? ¡Sandeces!

Etimológicamente el error está asociado a malo, a prohibido, a nefasto. Es algo que desde que nos aventuramos en el mundo del intento está vinculado al mal. Es la educación que hemos recibido desde que comenzamos nuestras andanzas educativas. El boli rojo en el examen, decisiones tomadas en las que alguien no estaba de acuerdo, o probar en una nueva modalidad deportiva: siempre la palabra error nos hacía saber que no estábamos preparado para ello. O, por qué no, que no éramos lo suficientemente buenos para aquello que queríamos intentar.

Y me pregunto yo, vivido lo vivido, visto lo visto e intentado casi de todo: ¿Por qué no cambiamos esta visión? ¿Por qué desde nuestro entorno no animamos a las personas que nos rodean a equivocarse, a fallar, a marrar de vez en cuando o tal vez mucho?. Es un ejercicio buenísimo que yo casi me atrevería a catalogar de necesario. Pensemos en todo lo que el hombre a realizado. La mayoría de los grandes descubrimientos y un buen número de desarrollos sociales llegaron de un error: desde la penicilina al post-it pasando por la fregona y el descubrimiento del radio. Y claro, lo más lógico ahora mismo a pensar es: ¿Y por qué es bueno equivocarse? Yo tengo 3 grandes argumentos que creo pueden convencerte:

  1. Te ayuda a salir de tu zona de confort. Cuando haces algo por primera vez, rompes la burbuja llamada zona de confort para adentrarte en el aprendizaje. Ahora bien, si todo sale como creías, habrás aprendido algo y habrás observado algo nuevo. Pero si cometes un «error», si algo no funciona como era esperado, esa zona de confort se ve más lejos y te enfrentas a la verdad de la zona de aprendizaje: estar frente a algo nuevo «solo» y sin experiencia. Ahora llegamos al segundo argumento.
  2. Vas a crecer mucho. Vas a aprender casi de todo. Y sobre todo, vas a afianzar el aprendizaje con una vivencia personal, algo que es vital. Si las sensaciones, emociones, recuerdos y experiencias se suman al aprendizaje en cualquier campo, este se ve multiplicado por un factor incalculable. Y con esto llegamos al tercero.
  3. Te vas a divertir. No, no 1h después de equivocarte. Un día después a lo mejor tampoco. Pero durante el momento y con el recuerdo, la sensación es tan gratificante que una vez la vivas te lanzarás con mucho menos miedo a la siguiente.

Estos son los consejos que puedo darte, no como experto en nada, si no como aventajado en el arte de equivocarme 😉

1 comentario en “¿Miedo al error? ¡Sandeces!”

  1. Isa ortiz jimenez

    Lo explicas pero que muy bien. De los errores algunas veces salen cosas buenas y aprendes de ellos. Me gustan los argumentos que das, pero cuestan porque hay miedo a equivocarse y al no saber.

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