Pasado, presente y futuro

En varias mitologías, existe la figura de tres hermanas hilanderas que personifican pasado, presente y futuro. O nacimiento, vida y muerte. Son las diosas del destino. Las Parcas para los romanos. Las Moiras, en la mitología griega.

Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada ser humano desde el nacimiento hasta la muerte, e incluso posteriormente en el inframundo.

Nona, como se llamaba en la mitología romana, era la encargada de hilar la hebra de vida con una rueca y un huso. Décima, medía con su vara la longitud del hilo de la vida. Y Morta, era quien lo cortaba. Elegía la forma en que moría cada hombre, seccionando la hebra con sus «detestables tijeras» cuando llegaba la hora. Ellas lo sabían todo.

En Juego de Tronos, George R. R. Martin no se inventó nada con el Cuervo de tres ojos, no es sino la última versión de este mito, tres por uno. Y los mitos perduran por un motivo. Recogen la esencia fundamental de las creencias de las civilizaciones. Ya sean preguntas, respuestas o anhelos. A quién no le gustaría tener la oportunidad de hablar con esos seres mitológicos para intentar desentrañar los misterios que se han perdido en el tiempo, entender la realidad del presente, o averiguar que nos depara el futuro.

Así que como todavía no he tenido la suerte de cruzarme con ninguno de ellos, aprovecharé este espacio de reflexión para compartir algunos pensamientos sobre el futuro. Empezaré por comentar dos de las distopías que más llamaron mi atención. Por su oscuridad, y porque ambas comparten una tesis parecida, pero bajo premisas contrapuestas.

La tesis consiste pues, en que en un futuro no muy lejano la humanidad perderá el control de sus vidas, convirtiéndose en meros engranajes de un sistema que les priva de su libertad. Dicha idea se plasma en los libros ‘1984’ y ‘Un mundo feliz’, escritos respectivamente por George Orwell y Aldous Huxley.

Aunque ‘Un mundo feliz’ se publicó antes cronológicamente (1932), la obra de Huxley parece tener más vigencia ahora que nunca, como veremos a continuación.  Respecto a la novela ‘1984’, muchos elementos de la censura y el control autoritario bien podrían encontrarse en la fecha de su publicación, en el año 1949.

Para sintetizar, en ‘1984’, Orwell profecita una sociedad en la que las libertades han sido aniquiladas bajo el dominio del Gran Hermano. Un sistema omnipresente de vigilancia continua, donde no hay margen para pensamiento crítico debido a la censura, opresión y control directo de las vidas de los ciudadanos. Su obra está inspirada a su vez en el comunismo y en la dictadura franquista, ya que dicho sea de paso, Orwell integró las Brigadas Internacionales que combatieron el fascismo durante la guerra civil española. En ‘1984’ vemos por tanto, la idea de que el control de la sociedad estará basado en la fuerza y la opresión.

Huxley, por el contrario, esboza una sociedad en la que no hace falta ejercer dicha opresión, ya que la humanidad cede voluntariamente su propio control, hipnotizada por tecnologías, drogas y placeres que anulan su pensamiento crítico. En vez de que la verdad nos sea ocultada, como postula Orwell, Huxley sostiene que la verdad queda sumergida bajo un mar de irrelevancia.

Aquí yo le doy la razón a medias, ya que si bien es cierto que actualmente con internet estamos desbordados de información y de fake news, esa infinita fuente de conocimientos tiene el potencial de elevar al ser humano hasta límites insospechados, si se sabe usar bien. Cualquier ser humano con un ordenador y conexión a internet tiene acceso a los miles de años de historia del ser humano. A las conclusiones, teorías y descubrimientos de las grandes mentes de la humanidad, de ahora y de antaño. Salvando la gran distancia que supone el conocimiento divino en contraposición al mero conocimiento humando, Nona (pasado) y Décima (presente) se habrían reencarnado en ese vasto océano de información y posibilidades llamado internet. Morta (el futuro), seguirá sin embargo, por siempre fuera de nuestro alcance.

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