Foto de la poesía "Chimenea"

Poesía – Chimenea

Ese día olía a chimenea.
Recuerdo que tú ibas
sentada a mi lado en el coche.
No recuerdo si noche o día
pero estaba nublado.
Hacia frío
y queríamos estar jugando.
Jugamos a parecer locos
y se nos dio bien.
Tanto que pocas fueron
las cien veces
que te dije adiós.
Hasta que fue para siempre,
hasta que nunca se fue.

Detenidos en el arcén
sin saber qué hacer.
Tú y yo. Yo y tú.
Nosotros. Vosotras. Ellas.
¿Por qué? Bajaste la ventanilla.
Se heló y no solo el cristal.
Tal vez buscabas la razón para decirlo.
Tal vez admitirlo
no era el son de tu melodía.
Puede ser
que te dolía más verbalizarlo
que tenerlo en mente.

Analizar lo que sientes
no es mejor
que ver lo que tienes.

Mis hombros estaban ya erráticos
de tanto esperar
cuando recibieron tu golpe.
Hierático el rostro
al ver tu semblante torpe.
No acertaba a soltar el volante
para sujetar mis rodillas,
cuando vi que tus mejillas
ya lo sabían.
Tuve la osadía
de intentar hablar
pero solo pude gritar:
un grito sordo
que pudieron escuchar las estrellas.
Absorto en ellas:
así me quedé cuando te fuiste
hacia la nada
mientras yo
miraba las cenizas.


Poesía de Julián Fernández Ortiz (@jotadoce_)
Imagen extraída de esta fuente.

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