Foto de portada de la prosa poética "Cárcel"

Prosa poética – Cárcel

Los barrotes limpios y relucientes parecían reírse de mi. Era la broma más irónica de mi sufrimiento que jamás imaginé. El caso es que estaba sentado tan impasible que parecía conforme. Enorme era la distancia entre yo y mi reflejo mismo. Faltaba tanto sentido que podía verlo perdido en mis ojos. En lo profundo de mi garganta y en el nudo del estómago. En la respiración entrecortada del sprint de mi corazón al pensarme.

Paró todo. El suelo seguía helado y mis grilletes eran parte de la jaula. Un silbido tenue y tremendamente agudo abrió la puerta. Una pequeña rendija de libertad de sentía en un estancia rota.

Yo seguía mirando la misma estrella que alumbraba la habitación de al lado y sumía en tiniebla la mía. Era tanto así que podía ver los rayos de la contigua en el reflejo de los árboles. Era tan doloroso ver su luz como sentir mi hambre y angustia.

Por la puerta reptó algo a lo que nunca pude ponerle nombre. Se quedó mirándome aún más ojiplático de lo que yo podía devolverle la mirada. Señaló la ventana, me acarició la mejilla y se evaporó por la mañana.

Una nube gigantesca envolvió mi luz. Una explosión enorme y después lo de siempre: Nada. La puerta se volvió a cerrar y el blanco del cielo se había apagado. Me levanté después de tanto tiempo sin hacerlo, que mis piernas no sabían ir hacia ella.

Seguía la luz al otro lado y el reflejo en el bosque. En mi: la misma oscuridad.


Autor: Julián Fernández Ortiz (@jotadoce_)
Imagen obtenida de pixers

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