¿Aprender idiomas?, ¡Mejor en el lugar!

Seguro que has escuchado alguna vez la frase: “El chino es el idioma más difícil del mundo”. O quizás: “El español es súper difícil, con tantas formas verbales como tiene”. O tal vez haya sido alguna otra del estilo.

Todas ellas comparten algo de verdad y algo de mentira. Es cierto que el chino es un idioma difícil, como también es verdad que el español tiene una cantidad ingente de conjugaciones verbales. Sin embargo, hasta un niño pequeño puede aprender chino o español si tiene los profesores adecuados: Sus padres.

Todos hablamos algún idioma, ya sea chino, japonés, español, inglés o alguna de las 7100 lenguas que se hablan en todo el mundo (Fuente: Wikipedia).

En nuestro proceso de aprendizaje no tenemos en cuenta los detalles que tantos problemas nos dan en clases de inglés o alemán. Permitidme que lo ilustre con un pequeño ejemplo.

Imagínate que eres un bebé que está aprendiendo español. No creo que a la hora de hacer una oración te pusieras a pensar: “Ok. Quiero llamar a mi padre. Por lo tanto, debo usar un vocativo seguido de un verbo en 2ª persona del singular en imperativo para llamar su atención y hacer que venga hacia mí.” Simplemente repites lo que has escuchado durante los primeros meses de tu vida. Es por eso que los padres son los mejores profesores que hay para aprender un idioma. Repiten sin cansarse hasta que su hijo aprende a hablar.

Por tanto, a la hora de aprender un idioma deberíamos imitar esta estrategia: Repetir aquello que dicen y hacen los hablantes de nuestra lengua objetivo.

Ahora os contaré un poco mi experiencia siguiendo este procedimiento y después os daré algunas pautas y consejos para que podáis aprovechar al máximo este enfoque.

Recientemente recibí una beca para estudiar en Shanghai durante 3 meses. Mi nivel de chino cuando empecé dicha beca, al igual que el de la mayoría de lectores de esta entrada, era igual al de saharaui: Cero. Sin embargo, al acabar mis 3 meses en China tenía un nivel HSK3, algo así como el B1.

¿Cómo es eso posible cuando tardé unos 8 años en adquirir la misma fluidez con el inglés?

La respuesta es sencilla: Repitiendo.

Desde que llegué tenía un objetivo claro y al no haber otros españoles en mi entorno me sería más fácil alcanzarlo. Mi objetivo era aprender tanto chino como me fuera posible en los 3 meses que iba a estar allí. Tenía 3 horas y media de clases de chino de lunes a jueves, además de clases en la Universidad. El resto del tiempo tenía que encontrar actividades en las que me viera obligado a hablar chino. Para empezar decidí apuntarme a un buddy program en el que se me asignaba un estudiante chino para hablar en mandarín conmigo y a cambio yo tenía que hablar en inglés con él (porque allí todas las clases eran en inglés o chino).

Como os podréis imaginar al principio no entendía ni “jota”. En el caso de China, como en Japón, se utiliza un sistema pictográfico para las palabras. Eso significa que para leer una palabra necesitas conocer sus caracteres. En otros países como Rusia o Corea, a pesar de parecer un jeroglífico es posible aprender los sonidos de cada una de las letras y leer a pesar de no entender el idioma siguiendo una serie de reglas, como es el caso del español.

Durante el primer mes fui aprendiendo vocabulario básico y me defendía en restaurantes usando los equivalentes a esto, eso, cerveza, agua, cuánto cuesta y gracias en chino. Poco a poco el oído se me fue acostumbrando a escuchar sílabas en otro idioma completamente diferente y empecé a distinguir más y más caracteres en los carteles de la calle y en las cartas de los restaurantes.

Ya en el segundo mes de mi experiencia asiática era capaz de pedir comida en un restaurante sin ayuda, mantener una conversación básica sobre la familia y la ciudad con los taxistas y pedir indicaciones a los viandantes.

Para conseguirlo tuve que sufrir en primer lugar. Mi profesora, Han Laoshi, usaba un método que poco se usa, si acaso alguna vez, en España. Como ya he mencionado en un párrafo anterior, tenía 3 horas y media de clase al día. El caso es que durante al menos una vez a la semana salíamos de clase para ir a una estación de metro, a la biblioteca, a un restaurante o incluso a un centro comercial a comprar ropa. El objetivo: Aplicar el vocabulario y las frases aprendidas en clase en un ámbito real.

Así, tras 3 meses y medio viviendo en Shanghai fui capaz de obtener un nivel HSK3 (B1)

A continuación os dejo unos consejos para aprovechar al máximo vuestra experiencia en el extranjero si vuestro objetivo es aprender el idioma que allí se habla:

  • Aléjate, en la medida de lo posible, de la gente que habla tu idioma nativo: Siguiendo este simple consejo conseguirás mentalizarte que tienes que hablar un idioma que no te eres familiar.
  • No te avergüences si no pronuncias correctamente: Imagina que la situación es a la inversa. ¿Te imaginas reírte de una persona que está intentando hablar bien tu idioma? Pues lo mismo ocurre cuando eres tú el que te equivocas.
  • Repite, repite y repite: Empieza repitiendo frases sencillas. Hola. ¿Qué tal?. Gracias. Con unas cuantas más serás capaz de desenvolverte en las situaciones cotidianas más básicas.

Y hasta aquí el post. Si tienes cualquier pregunta o quieres más detalles acerca de mi experiencia aprendiendo idiomas no dudes en dejar un comentario aquí abajo.

1 comentario en “¿Aprender idiomas?, ¡Mejor en el lugar!”

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